domingo, 21 de octubre de 2018

Día 55

Que extraño resulta todo
Mírame, ¿Soy yo?
Estoy frente a ti, dime, ¿Qué ves?
Soy la misma o no..
Está todo del revés
! Mierda !

Como cada otoño apareces
Me desarmas
Desmontas mi sensatez
Todo mi esfuerzo no sirve de nada
!Qué estúpida!

Esta vez lucharé contra ti
Por más que lo intentes,
ganaré.
Me siento más fuerte que ayer
No dejaré que te quedes aquí

Mis ojos te miran y te desafían
¿Aun sigues aquí?
No te necesito, no te quiero
Olvídate de mí

Asfixias mi alma
Aniquilas mi felicidad
!Maldita seas tristeza!
!Déjame en paz!

lunes, 30 de julio de 2018

Día 54

Poco a poco te acercas,
te siento respirar
te siento palpitar.

Laberinto sin palabras...

Tus ojos me hablan
tus manos me sienten
mi cuerpo estremece

Me invade la ansiedad...

Acaricio tu pelo
acaricio tu pecho
sabes lo que quiero

¿Me lo das ya... ?,¿O espero...?


Juguemos un poco más...
leo tus pensamientos
intuyo tus movimientos

Aguardo quieta con deseo ...


Esperando el momento
conjugo mis anhelos
¿Escuchas mis latidos..?

No pares ahora, ¿Es? o ¿No es...?


Mi piel desnuda te busca
tu boca me atrapa
la verdad está ya entre las sabanas

Sumérgeme en caricias otra vez...


Siente mi calor
escucha mi voz
Lléname de placer

Olvidémonos de los porqués...


lunes, 22 de mayo de 2017

Día 53

La lluvia caía ligera pero constante. Tropezaba contra mi cuerpo como si le molestara, como un obstáculo absurdo con el que tenía que lidiar para poder llegar a la tierra y fundirse en ella. Las gotas incesantes rebotaban desde la superficie de mi piel y caían a mi alrededor. Escuchaba su sonido arrullador y musical, era como una nana que acariciaba mis oídos y me calmaba. Aparté el paraguas para sentir la lluvia sobre mi rostro. Cerré los ojos y levanté mi mentón hacia el cielo gris y opaco. Por unos minutos me sentí totalmente libre de pensamientos, totalmente despejada y vacía. Quería quedarme más tiempo así, hueca. Así podría comenzar de nuevo, podría alojar solo aquellos pensamientos o recuerdos que me hicieran sentir bien. ¿Se podría hacer? ¿Cómo introducir de nuevo mis recuerdos desechando aquellos que me habían destruido y ofuscado? Si fuese una máquina sería algo posible. Las máquinas tienen programas para eso, desechando virus, errores de sistema y mierda. Pero yo no tenía ningún programa que pudiera destruir todo aquello. Mis virus, mis errores y mi mierda iban conmigo a todas partes. Siempre había escuchado decir que todo eso es lo que hace que uno crezca, que uno se convierta en alguien definido y fuerte. Pero no te dicen que para todos no es igual. No. Que la vida es mucho más justa con unos que con otros, que algunos tienen que lidiar con enormes mierdas arrastradas durante toda su existencia y que otros ni siquiera llevan una pequeña mochila detrás. Tampoco debería quejarme, esa era la frase constante que repercutía en mi cabeza taladrando mi cerebro sin cesar día tras días para hacer más llevaderas las semanas que luego se convertían en meses y más tarde en años. No. La vida no es justa. Y cuando te das cuenta, es una mierda más que llevar encima de ti. 
La lluvia me limpiaba de todo aquello por unos minutos. La lluvia purificaba el aire y me hacía respirar de nuevo más profundo. Aquel aire limpio y nuevo me envolvía y hacía que me quedase allí sin poder mover mis pies, sin casi poder mover mi cuerpo ajado y contrariado por mis recuerdos y mis pensamientos. Si. Me quedaría así. Bajo la lluvia. 

sábado, 6 de agosto de 2016

Día 52

El calor denso y opaco parecía que bloqueaba su mente. Nunca se había sentido tan perdida. Cerraba sus ojos a menudo al mismo tiempo que respiraba hondo deseando que al abrirlos  la temporada otoñal empañara los cristales de su ventana. Pero no era así. Seguía haciendo un calor insoportable. Era la primera vez en su vida que odiaba con todas sus fuerzas aquel calor y que esperaba que pasase lo antes posible sin pena ni gloria. Solo dejándose llevar, como si al hacerlo fuera mucho más fácil de canalizar todo aquel sentimiento de rabia y de desasosiego que sentía. La espera parecía eterna y entre tanto su vida solo era un lapsus en el que debía de sobrevivir lo más entera posible. 
Al mismo tiempo, la rutina la estaba matando. Necesitaba un soplo de aire fresco. Quizás por eso deseaba tanto que terminase el verano aquel año. Se sentía encerrada en su propia jaula que había diseñado con tanto esmero y se estaba asfixiando. Era imprescindible que algo o alguien la empujara hacía un abismo del cual tuviera que salir para volver a sentir que estaba viva de nuevo. Cada mañana se miraba al espejo sin reconocer quien había sido. Pensaba que la persona que recordaba realmente nunca había sido ella, como si hubiese estado haciendo un papel. Como un espejismo de alguien que ella diseñó, todavía sin saber porque. Todo a su alrededor, todo lo que había sido le resultaba extraño. Solo su infancia seguía coherente con su ser. Solo en su niñez se sentía identificada. Todo lo demás, toda su vida anterior pensaba que era un absurdo guión del que tuvo consciencia un día sin más para poder ver su rostro tal cual era. 
Volvió a cerrar sus ojos.. esperando que el amanecer le trajera las primeras gotas de lluvia y aire fresco para poder respirar hasta el verano siguiente. 


viernes, 4 de marzo de 2016

Día 51

El olor a madera impregnaba todo el local. Ella se sentó como tantas otras noches al lado de la barra en uno de los pocos taburetes que habían. Solía ir siempre al mismo sitio a tomar algo para sentirse algo más acompañada los días esos en los que la soledad le pesaba tanto que se hacía insoportable. Como un animal de costumbres, entraba, se dirigía a la barra y se quedaba allí. Pocas veces hablaba con alguien, pocas veces le dirigían la palabra, era como si en su frente llevara claramente el letrero de "no molestar".  ¿Quién quiere conocer a un alma perdida? Su tristeza y soledad traspasaba los muros de toda barrera invisible, ese espacio inerte tan preciado para muchos y tan fácil de derrocar para otros. 
Sintió la calma del momento, o quizás fue el whisky. Todo a su alrededor era bullicio y risas, pero ella solo oía la melodía que estaba sonando en aquel momento, no la conocía y le gustó. Por un momento pensó en preguntar al camarero el titulo de aquella canción pero dudó y aquella pequeña indecisión hizo que pasará el momento auge para dejar de lado completamente aquella opción. Giró su cabeza a la derecha mirando a una pareja que coqueteaban libremente mostrándose efusivos gestos de amor. Era lo último que necesitaba, así que hizo como si no se hubiese fijado en aquello y observó a un grupo de personas que se encontraban al fondo gritando como si no hubiera un mañana. Seguro celebraban algo, pensó. Intentó adivinar quién era el afortunado del cumpleaños, compromiso o .. ¿Ascenso? Qué estupidez intentar saber quienes son, dónde van o que ilusiones pueden tener. ¿Habría en aquel momento otra alma solitaria en otro lugar, en otra ciudad, pensando lo mismo que ella? ¿Haría lo mismo? ¿Quedarse en la barra de cualquier bar con un letrero en la mente ahuyentando cualquier abismo de sociabilidad? ¿Qué pasaría si todas esas almas se encontrasen en el mismo lugar, en el mismo bar y se vieran reflejados así mismos? 
Tras las numerosas botellas de licor de la pared había un espejo y por unos segundos sin querer vio su rostro en él. 

miércoles, 27 de enero de 2016

Día 50

     ¿Cuantas veces has estado ya allí? ¿Cuantas veces te has preguntado lo mismo? Cuantas veces...¿No has aprendido aún la lección? Al final siempre sigue siendo lo mismo. ¿No te das cuenta? ¿Qué más necesitas para ver la verdad? Es agotador... Otra vez mirando como el humo de tu cigarro se esparce por toda la habitación, otra vez a oscuras mirando el infinito, otra vez intentando sacar algo de ti misma que no aparece. ¿Cuanta mierda más necesitas para reaccionar? ¿Porqué no dejas de ser una mera observadora y tienes los cojones de vivir? ¿Porqué no dejas de esperar al hombre que te salve del desastre? Esto no es un cuento de hadas. Nadie puede salvarte, NADIE. 
       -Vete por favor. 
       Su tono era tajante. Él ladeo su cabeza y la miró mientras ella fumaba con la mirada fija en el techo. 
       -Puedo quedarme...-Le dijo mientras se sentaba al borde de la cama.
       -No. Vete. 


lunes, 26 de octubre de 2015

Día 49

¿Dónde estabas? 
Sus ojos parecían perdidos. Totalmente abstraída fijó su mirada en él. Intentaba volver y responder pero estaba paralizada. No podía emitir ni un pequeño sonido de su garganta, ni abrir su boca, ni siquiera mover un musculo. Permaneció así durante unos segundos más hasta que finalmente pudo decir débilmente unas pequeñas palabras. Cada vez le ocurrían más a menudo aquellos lapsus, no conseguía controlar aquello. Sin poder evitarlo se evadía de tal forma del mundo real, con tanta intensidad que le resultaba complicado volver a la realidad. ¿Para qué vivir la realidad? No le gustaba nada en absoluto su vida, en la realidad se sentía perdida, fuera de lugar, triste y cansada. Si. Definitivamente era mucho mejor dejarse llevar por sus pensamientos y volar. Volar hacia la nada, hacia ese espacio en el que no cabía la tristeza, en el que se sentía totalmente ella y sobre todo feliz. Feliz, feliz ! Era una necesidad para ella sentirse en paz consigo misma y con los demás, sentir como podía conseguir cualquier meta que se propusiera. Subir una montaña, navegar en un velero, correr campo a través sin fatigarse o simplemente sentarse al borde de un riachuelo observando las corrientes. Habían miles de cosas que hacer y miles de cosas por vivir en su mundo sin miedos, sin tabús, sin trabas. Allí se sentía tan segura y fuerte, tan entera y completa... 
Algunos dirían que es una acción de cobardes. Otros de locura, o a saber que...Ella sólo pensaba en que solo tenía una vida. ¿Porque no vivir como ella quería? ¿Qué daño hacía? Era la única forma en la que se sentía libre, libre y feliz, en su mundo, en sus pensamientos, en su otro yo, el verdadero.

Desearía, desearía que mi nombre fuese...


martes, 29 de septiembre de 2015

Día 48

-No esperaba menos de ti- Le dijo mientras apoyaba su mano en el hombro de ella. Al oír aquellas palabras alzó la vista girando levemente su cabeza. ¿Qué pretendía decirle? No se atrevía a preguntar. Quizás una respuesta, no era lo que ella realmente necesitaba. 
Estaba allí y era lo que importaba al fin y al cabo ¿No? Odiaba los paradigmas, esas conversaciones en las que uno tiene que interpretar casi por gestos que esta queriendo decir el otro, surgiendo en su cabeza cientos de cuestiones ¿Está queriéndome decir esto o ...? ¿Estaré interpretando algo que no es lo que es? 
Si. Odiaba esa sensación de sentirse perdida entre las palabras, esa ambigüedad en las conversaciones la exasperaba.  Para ella había momentos y momentos. Momentos en los que cierta ambigüedad era necesaria y resultaba incluso excitante. Pero ese no era ni mucho menos el caso. 

Intentó averiguar que había detrás de aquel rostro que pudiera sacarla de dudas. Él seguía con la mirada fija en los ojos de ella y una media sonrisa aparentemente sincera. Decidió olvidarse de aquella frase sin sentido para ella, estaba agotada, si, realmente demasiado agotada. Se sentía enormemente vieja de tanto pensar y tan cansada...Silencio, añoraba el silencio. Echaba tanto de menos esos momentos en los que no hacia falta ni una palabra, en los que con solo una mirada sobraba, en los que solo la piel hablaba. ¿Como se perdió aquella conexión? Volvió a mirarle de nuevo mientras se hacía esa pregunta para sí misma. Él parecía no enterarse de todo el enjambre de dudas, de preguntas sin respuesta, de incertidumbres e inseguridades que le pasaban en ese momento por la cabeza. 

Él seguía hablando pero ella solo podía escuchar su silencio...



lunes, 17 de agosto de 2015

Día 47

Las nubes corrían a gran velocidad jugando con el viento que parecía algo ofuscado. Ella miraba el cielo observando como dragones, brujas, delfines y demás formas se deshacían rápidamente dando paso a una masa espesa ligeramente gris. La borrasca estaba cerca, demasiado cerca. La temperatura bajo ligeramente y su cuerpo se estremeció. Su pelo se alborotaba de un lado a otro tapando parte de su rostro, normalmente aquella sensación le hubiera molestado, pero ese día no. Necesitaba sentirse viva, aunque aquello significara sentir cosas que no le agradaban. De hecho, pensó en porque aquello le había molestado siempre. ¿Lloverá? Pensó. ¿Debería escapar de aquí? 

Miró hacia el horizonte. El trigal se agitaba fuertemente desesperado, intentando mantenerse en pie, erguido y fuerte. Quizás como ella.. Ando un rato hasta adentrarse en él. Empezó a deambular de un lado a otro, rozando con sus dedos aquel trigo ya casi para la cosecha. El tacto no era tan suave como había imaginado, a veces era áspero y molesto. Nada parecía ser como había imaginado últimamente. 

Unas dispersas gotas de agua fría mojaron sus pestañas, quizás era hora de volver. ¿Sería capaz de atravesar aquel campo y volver a casa? al hogar, al cobijo, al amor. El viento se enfurecía más, la tormenta era inminente. Una tormenta fría, enormemente fría y gris. No estaba prevista, no estaba preparada, todavía no. Necesitaba algo de tiempo pero parecía que ya no había tregua, ya no había marcha atrás y el cielo había decidido desatar aquel ciclón sobre ella sin darle opción a queja o lamento. Sus pies corrían campo a través intentando cobijarse antes del desastre. La lluvia la alcanzó antes de conseguir llegar al árbol más cercano. No, no podía hacer ya nada, estaba en medio de la tormenta sin nada con lo que protegerse, así que miró de nuevo hacía el cielo y pidió, pidió clemencia y compasión...

miércoles, 29 de julio de 2015

Día 46

-No remuevas la mierda, no estropees el momento. ¿Carlota me oyes?- Ella seguía ensimismada, confusa y con la duda en sus labios. Su ojos intentaban fijar un punto de referencia, pero no conseguía mantenerlos más de unos segundos en el mismo sitio. Liada y  atribulada solo podía pensar en si hablaba o callaba para siempre. Si se lo quedaba para ella, para sus entrañas y tragarlo y digerirlo como muchas otras veces había hecho.  Él seguía hablando y hablando. Ella solo podía escuchar su voz interior con fuerza, con una fuerza como hacía mucho que no encontraba y de fondo como una banda sonora de fondo su voz. Le hablaba sí, pero no le entendía, no podía escucharle por mucho esfuerzo que ella pusiera. ¿Porque no se callaba? !No le dejaba pensar tranquila! En un intento por escuchar solo su voz interior se tapó los oídos con sus manos mientras apretaba fuertemente su mandíbula al cerrar su boca. Problemas y más problemas estaba harta de que cada paso que daba surgía alguno. ¿Le había abandonado la suerte? ¿O era ella el problema principal?


 

miércoles, 15 de abril de 2015

Día 45

Y resurgiré de mis cenizas. Y me llevaré el sabor a tierra y a mar. El cielo se abrirá para mí y podré ver su color azul que apacigua mi alma. Un cálido sol cegará mis ojos y calentará mi ya curtida piel. Esperaré con paciencia mi sonrisa infantil, la que oculto bajo la falta de luz. Y volverán los días dichosos. Esos felices que parecen haber desaparecido. Mis dedos sentirán el contacto de otra piel que me vuelva a estremecer. Mis ojos brillarán de nuevo, si. La tristeza la aparcaré en algún rincón de mi ser. Y lloraré, lloraré por todo lo que perdí y por todo lo que vendrá hasta que las lágrimas se sequen. Limpiaré mi alma y renaceré. Y fijaré mis pies en el suelo sin olvidarme de volar. Porque  la vida, nuestra corta y transcendental vida es eso. Mantener un equilibrio entre la realidad y la ficción, entre las amarguras y las alegrías, entre la tristeza y la felicidad. La balanza se desequilibra con facilidad,  y tenemos que estar preparados para lo peor y lo mejor. Nadie nos da un manual de la vida, no hay escuelas, afrontamos el día a día como podemos, como creemos. La vida es un proyecto y como todo proyecto tiene su fin. A veces sale bien, otras no, a veces se queda a medias.. ¿A veces? ¿O siempre? 

Y resurgiré de mis cenizas. Y mi cabello bailará con el viento. Y mis oídos escucharán el suave susurro de la luna. Y mis caderas se acostarán en la arena para formar una silueta y ser parte de ella. Y mi cuerpo se llenará de restos de sal de un mar ajeno a mi vida, a mis sentimientos, a mis problemas, a mi felicidad. De un mar que no tiene consciencia del dolor o del amor. Y mis pies descalzos tocarán las raíces de algún viejo árbol. Y por fin, podré sentir la vida en sí....


Y sé que me liberaré
de las ataduras que me retienen
y las cadenas en torno a mí
caerán, finalmente,
y ese día grande y fatal
te llevaré en mi mano,
montaré en un tren,
seré el pescador.
Con luz en mi cabeza,
tú en mis brazos...

viernes, 3 de abril de 2015

Día 44

Aprieto mis puños por no gritar, me muerdo la lengua por no herir, escondo mis demonios para huir. Espeso.. el aire es denso y espeso. Despierto en un silencio agonizante, extiendo mis manos vacías intentando recoger los últimos pedazos de algo ya perdido en el tiempo. Espero.. siempre espero. Ya no quiero. ¿Puedo hacer algo más?
Ausente del exterior, me cobijo en cuclillas bajo mi árbol y espero a que caigan sus hojas. Quizás el tiempo lo borre todo, quizás el tiempo me traiga un aire distinto. Mientras, mastico la desidia, la soledad, la pena, el dolor. ¿Otra forma de sobrevivir al desastre? no la encuentro... es la misma rutina. 
Estrujo el tiempo por si queda algo en el fondo. Cierro mis labios, no quiero hablar más.. 

martes, 14 de octubre de 2014

Día 42

De repente el cielo se rompió en pedazos. Miles de cristales diminutos caian incesantemente agolpabandose en la tierra, amontonandose, llenando la llanura de montañas puntiagudas y brillantes. La brisa se convirtió en viento. Soplaba tan fuerte que los árboles tenían que arroparse unos a otros, algunos, no tuvieron más remedio que desnudarse, esperando que aquello, fuese suficiente para el egocentrismo de aquel viento. El frío apareció sin previo aviso y la oscuridad se apoderó del cielo azul. Y en medio de todo aquel caos, estaba ella. Intentaba refugiarse en algún lugar seguro, pero por más que miraba a su alrededor no encontraba nada. Corría a través de aquel bosque, entre parajes salvajes y desordenados. No habia camino, ni senda que seguir, era una aventura peligrosa. Ella, no estaba acostumbrada al peligro y su corazón palpitaba más rápido que de costumbre,  no sabía como reaccionar. Se dejaba llevar por su buen instinto, pero parecía que le habia abandonado.  ¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Centro? Cada vez dudaba más, y cada vez estaba más perdida. La indecisión es mala compañera.... Sus pies aplastaban la tierra y mientras sus manos cortaban el viento,  su pelo se dejaba balancear por él.  "Un, dos, tres..., rápido...decidéte"
¿Dónde le llevaría el camino uno? parecía seguro, incluso creyó ver algún rayo de sol escondido, queriendo salir, ¿o era una ilusión..?
¿Y si seguía por el dos? Observa. Parecía algo más despejado, sí. La maleza no era tan caótica ni desorganizada, igual... era el camino. O no...dudas, dudas.
¿Y el tres? No debería elegir uno al azahar...
Tenía que meditar bien todas las posibilidades, intentar ser objetiva, tomar la decisión con la cabeza despejada y asumir las consecuencias si las hubiera. ¿Y el corazón..? ¿Y su instinto..? Objetiva, practica, ella no era así.
Perderse es fácil, siempre lo es.
¿Como decidirse por uno? ¿Cuál sería el correcto?¿Y si se adentraba por los tres? ¿Podría desandar lo andado? ¿O estaría en otro camino?
La tormenta parecía que iba a durar bastante, y allí seguía ella. Sus ojos se iban volviendo cada vez más tristes y más indecisos. Perdida, estaba perdida y no era capaz de decidir que camino seguir.
!Un, dos, tres, rápido..decidéte!

martes, 7 de octubre de 2014

Día 41

   Deslizó su mano hasta el interruptor de la luz y lo apagó. A oscuras, en penumbra  y bajo la inquietante soledad de la noche estaba más relajada que nunca. Se sentía como pez en el agua entre aquella quietud. Adoraba la noche, adoraba la soledad en la que se zambullía, aquella en la que solo estaba ella y sus pensamientos, nadie más. Era en ese momento cuando más segura se sentía, cuando no había nada que estropeara sus ilusiones. La noche era perfecta. No hacia frío, ni calor, la temperatura idónea para dejarse llevar a esos lugares a los que no había visitado aún, o, a imaginar un futuro hecho a medida. ¿A soñar...? ¿Porqué no?
 
    Las ventanas estaban abiertas, y, el silencio total del exterior era una compañía extraordinaria. Por unos segundos se preguntó como una ciudad tan bulliciosa de día se convertía en un completo cementerio por la noche. Agradeció aquella calma, aquella tranquilidad absoluta. Asomó su cabeza en la ventana para respirar un poco de aire, cerrando los ojos y agudizando sus oídos, como intentando descubrir algún pequeño sonido que se le hubiera pasado desapercibido al estar dentro de la habitación. Nada. Ni siquiera los gatos maullaban, ningún bebé lloraba, ningún transeúnte despistado. Nada. Era como si todo el mundo hubiera desaparecido aquella noche. El único ruido que percibía era el de algunas hojas con las que la suave brisa jugueteaba de vez en cuando. Pensó en como en cuanto amaneciera irían comenzando los acostumbrados sonidos diarios. Las primeras pisadas sobre el frío asfalto gris... -Nunca le gustó el asfalto, ni su olor, ni su color. ¿Porqué las carreteras no podían ser por lo menos de color verde? ¿No sería más agradable la ciudad? -Los primeros motores en marcha desprendiendo gran cantidad de gases tóxicos-!Uff! Odiaba aquellos coches que dejaban toda una hilera de humo gris y asfixiante tras de si- Las primeras persianas que abrían sus puertas a la espera de clientela. Voces, gritos... El bullicio estaba próximo, faltaban pocas horas y dejó de pensar en todo aquello para disfrutar de su soledad y de una ciudad fantasma para ella sola. No siempre las noches eran tan calmadas, ni tan silenciosas, pero la ciudad le regaló justo lo que necesitaba, un pequeño respiro para recuperar fuerzas, para recuperar su alma, para recuperar su vida...

jueves, 14 de agosto de 2014

Día 40

 No llevaba trenzas, ni coletas. Ya no usaba sus muñecas de esbelta figura con ojos grandes y rasgados  para jugar con ellas. No saltaba a la comba, ni recitaba empalagosos poemas de amor una y otra vez incansablemente. Ya no gritaba "!Tú la llevas!", ya no se escapaba del colegio. No utilizaba faldas escocesas a cuadros con calcetines blancos hasta las rodillas y mocasines relucientes. Ya no esperaba que mañana se arreglase todo por arte de magia, ni pensaba que a una persona buena no le pudiera ocurrir algo malo. Ya no merendaba pan con mantequilla de colores mientras paseaba por las calles del barrio. No cogía lagartijas con las manos, ni esperaba ansiosa la llegada de los reyes magos, ya no estrenaba nada nuevo el día de navidad, ni se atiborraba a turrón hasta la saciedad. Ya no creía en los cuentos de hadas, ni en que su príncipe azul la vendría a buscar. Ya no.... tantas cosas...

Pero de vez en cuando volvía a sentirse como una niña, con esa claridad de transparente inocencia y sinceridad. Y seguía mirando a las musarañas durante horas, y seguía correteando detrás de una mariposa y se emocionaba cuando una mariquita se posaba en su piel y callejeaba bajo las suaves tormentas de verano sintiendo como la lluvia la empapaba mientras sonreía. Todavía se ruborizaba bajo la mirada de un hombre que le gustaba. Aún disfrutaba de hundir sus pies en la arena de la playa y de bañarse desnuda a la luz de la luna. Y todavía se escondía bajo las sabanas cuando le aterrorizaba la noche con fantasmas y demonios pensando que así desaparecerían o no la verían. Canturreaba por las mañanas en la ducha canciones inventadas. Y aún creía en la magia..., la magia del momento, ese que si lo dejas pasar ya no vuelve y ya nada vuelve a ser igual. Todavía esperaba al hombre del resto de sus días, ese con el que mirarse a los ojos y envejecer dulcemente.Todavía tenía sueños por cumplir, pensamientos que compartir, cosas que decir, personas a las que querer... sobre todo y ante todo eso. TODAVÍA PODÍA AMAR.

viernes, 27 de junio de 2014

Día 39

Empezaba a mantener la calma... veía como sus ojos decían lo contrario, pero sabía que en cuanto pronunciase un par de palabras todo volvería a su cauce. Era sin más una de esas situaciones en las que quieres escapar pero tu cuerpo te desobedece marcando su posición. Alrededor sólo había una mesilla antigua con cierto encanto y dos copas de vino ya saboreadas. Miró hacia su izquierda dónde estaba la mesilla y pensó, pensó en como poder salir de aquel atolladero en el que se había metido. Volvió su mirada al frente, fijamente, hacia la mirada desafiante que estaba intentando descifrar desde hacía unos minutos. Sacó un par de cigarrillos ofreciéndole y encendiéndose uno de ellos. Exhalaba el humo justo en cada pensamiento, medio cerrando sus ojos, como si aquel humo fuese a darle las respuestas que tanto necesitaba.
El cigarrillo se acababa y no conseguía encontrar las palabras necesarias, la confusión en su mente se empezaba a notar de forma innegable. Intentó hacerse con algo más de tiempo y rellenó las dos copas vacías,  cada vez sentía como se le escapaba la situación, no conseguía deshacerse de toda aquella palabrería que no iba a ningún lado. Comenzó a hablar él. Ella bajo su mirada hacia la copa de vino que llevaba en la mano mientras le daba pequeños círculos haciendo que el vino se balancease. Pegó un sorbo y volvió a mirarle a los ojos mientras escuchaba atentamente aunque realmente su cabeza estaba en otro sitio. Se sentía culpable por no atender la conversación adecuadamente, pero le resultaba imposible. Observaba su boca mientras hablaba, y,  volvió a ausentarse por unos segundos. Ya no cabía duda, estaba claro.


Fin de la conversación

lunes, 9 de junio de 2014

Día 38

Cuando las palabras no son suficientes... cuando la muerte te aplasta con su injusticia... es cuando dejas de lado cualquier cosa banal... esas,  que a días parecen tan importantes ya no lo son, esas que te crean malestar o rabia... se vuelven tan pequeñas... nada parece importarte de la misma forma, nada se vuelve tan real como la vida en si. Y decides. Decides cambiar tu rumbo, cambiar tu pensamiento, cambiar tu destino para encontrar un sentido a todo, para encontar un sentido a la vida, a la muerte...Decides como has de vivir mañana, sin desperdiciar cada minuto que nos regala el universo ? Realmente no sabes como empezar, no tienes ni idea, te sientes perdido, aturdido, desorientado. Sólo hay algo que es inamovible y que indiscutiblemente sabes que hagas lo que hagas, ellos están y estarán a tu lado. Lo demás... todo gira, todo cambia, se transforma o se pierde. Es. Decides y vuelves a prometerte no volver a caer en la rutina del tiempo infinito, de no volver a dejar que la vida se escape de tus manos, de no volver a quejarte por cualquier tontería. Te prometes hasta de disfrutar de un mal día, de una época de mala suerte, de sacar jugo incluso de un mal momento y aprender a transformarlo riendote de ti mismo. Organizarte unos días, desorganizarte otros. Sacar la esencia a tantas cosas, a tantos momentos, decides y decides, te prometes y prometes que no sólo estás aquí para caminar sin más, que en el camino, que a cada paso vas a estar presente, absorviendo, disfrutando de tu alrededor para poder sentirte feliz.
 
"Solía caminar con la mirada casi siempre perdida. Alto, apuesto. Casi siempre iba vestido de negro, con porte decidido y rasgos a veces austeros. Quizás usaba su atuendo como coraza  para aullentar a los indeseados. Muy pocas personas conocían a fondo su corazón, pero aquellos que lo hicieron, supieron que, aunque podía parecer un hombre distante o incluso algunos dirian algo frío, él, era un hombre lleno de amor y un apasionado de la vida. No dejaba entrar en su mundo a cualquiera. Igual por eso, algunas personas les pudiera parecer introvertido, peculiar o diferente. Se reia de si mismo, tenía un humor especial, acorde con él y su forma de vivir. Nunca intentó cambiar el mundo porque pensaba que antes debía de cambiar uno mismo. Me enseñó que no todos aman o saben a amar de la misma forma pero que eso, no significaba que no amaran con la misma intensidad. Todavía recuerdo su único abrazo.  Disfrutaba con la música y era un cinefilo empedernido. Le encantaban las peliculas de los hermanos Marx y sobre todo, del humor satírico e irónico de Groucho Marx  y una de sus frases célebres, aquella de, "Disculpen que no me levante".
 
"Como desearía que estuvieras aquí..."
 
 
 
 
 
 

sábado, 4 de mayo de 2013

Día 37

La luz inundaba el salón. Era un día hermoso lleno de vitalidad y color. Hacia tiempo que necesitaba un día así para volver a sentirse viva, para sentir que formaba parte de este mundo. Los días grises parecían irse repentinamente y con ellos toda su nostalgia y soledad. "Ojalá pensaba ella, ojalá..." Demasiados días acusando una exhaustiva intimidad de su persona. Azorada por esa cruel y exasperante forma que tenía de escudriñar en lo más profundo de sus entrañas, hurgando en lo más inhóspito de su ser, buscando recónditos secretos, sacando cualquier nimiedad e insignificancia tontería. Se conocía perfectamente y eso hacia que el proceso, el maldito proceso al que ya estaba tan familiarizada se volviese en contra de ella.
La luz iluminaba el salón. Ya había pasado todo, estaba segura. Abrió una de las ventanas y aspiro profundamente cerrando los ojos. "Estoy viva, he vuelto" pensó. Sonrió levemente y una dulce brisa movió ligeramente su cabello acariciando su cuello. Se recogió el pelo con las manos y alcanzando un lápiz de su escritorio, lo enganchó habilidosamente. Miró tras la ventana, apoyando sus brazos en ella y observó los árboles que tenía justo enfrente. Estaban esplendorosamente verdes. Sus hojas, relucían y brillaban haciendo pequeños destellos cuando algún rayo de sol se fijaba en alguna de ellas. Eran centenares de pequeñas estrellas a la luz del día. "¿Sólo me fijaré yo en esta pequeña maravilla? " pensó de nuevo.
Iba a ser su día perfecto.

jueves, 25 de octubre de 2012

Día 36

Sigo pensando en ese día. Ese, en el que uno es capaz de abandonar todo y escaparse para convertirse en un espiritu libre, pero mi espiritu sigue encarcelado en un cautiverio consentido.  Un estado, una realidad de la que soy culpable, culpable por no admitir que es mi propia cobardía la que lo encierra, esa es mi derrota. Con el paso de los años me dí cuenta de que hay espiritus libres desde el primer día que nacen, otros se liberan durante algún momento de su vida, y hay otros, como el mío, los cuales dedicamos toda nuestra existencia a tener la esperanza de que algún día reuniremos el valor suficiente para por fín, poder sentirnos completamente libres. Nunca tuve esa sensación de falta de libertad hasta que llegó, sin saber porqué, un día sin más. Mi mundo estructurado y medido hasta entonces ya no me servía, ya no conseguía hacerme feliz, aunque aparentemente no faltase nada a mi alrededor por lo que pudiese hacer sospechar que pudiera existir esa infelicidad.  Miles de veces me preguntaba el porqué de aquel cambio, me sentía, incluso egoísta y malcriada por necesitar todavía algo más de lo que la vida me estaba proporcionando. Miles de veces pensaba que no tenía ningún derecho a exigir nada más, ¿Cómo era capaz de pedir más felicidad? ¿Por qué no tenía bastante? Me encontraba justo en ese momento cuando conocí a David. Justo cuando ibamos a ver la Catedral de Granada lo vi, unos metros antes de la puerta de entrada. Sus zapatos claqueaban sobre las baldosas del suelo llevando el ritmo de su canción. Calculo que usaba un 44 quizás un 45. Su rostro oculto bajo un sombrero de ala estrecha, y su armónica. Solo dejaba ver sus expresivos ojos de vez en cuando fijando su mirada a todas las personas que nos encontrabamos alrededor de él, agradeciendonos así nuestro interés por su música. Fue imposible no pararme. Las primeras notas que oí captaron totalmente mi atención, pero en cuanto llegó su voz a mis oidos me quedé completamente clavada delante de él, hipnotizada. Su voz cantaba a mi corazón como nadie habia hecho hasta entonces. Era tierna, limpia y directa con potencia y con una enorme sutileza. Tuve la gran suerte tiempo después de conocerlo personalmente. Y me enamoré. me enamoré de su libertad, de su desapego por lo material, de su amor a la vida, a la música, a las gentes. David, despertó parte de mi espiritu encerrado, liberó una parte de mí que pensaba que no existía, aunque sé, que jamás seré un espiritu totalmente libre como el suyo no pierdo la esperanza.

lunes, 17 de septiembre de 2012