jueves, 14 de agosto de 2014

Día 40

 No llevaba trenzas, ni coletas. Ya no usaba sus muñecas de esbelta figura con ojos grandes y rasgados  para jugar con ellas. No saltaba a la comba, ni recitaba empalagosos poemas de amor una y otra vez incansablemente. Ya no gritaba "!Tú la llevas!", ya no se escapaba del colegio. No utilizaba faldas escocesas a cuadros con calcetines blancos hasta las rodillas y mocasines relucientes. Ya no esperaba que mañana se arreglase todo por arte de magia, ni pensaba que a una persona buena no le puediera ocurrir algo malo. Ya no merendaba pan con mantequilla de colores mientras paseaba por las calles del barrio. No cogía lagartijas con las manos, ni esperaba ansiosa la llegada de los reyes magos, ya no estrenaba nada nuevo el día de navidad, ni se atiborraba a turrón hasta la saciedad. Ya no creía en los cuentos de hadas, ni en que su principe azul la vendría a buscar. Ya no.... tantas cosas...

Pero de vez en cuando volvía a sentirse como una niña, con esa claridad de transparente inocencia y sinceridad. Y seguía mirando a las musarañas durante horas, y seguía correteando detrás de una mariposa y se emocionaba cuando una mariquita se posaba en su piel y callejeaba bajo las suaves tormentas de verano sintiendo como la lluvia la empapaba mientras sonreia. Todavía se ruborizaba bajo la mirada de un hombre que le gustaba. Aún disfrutaba de hundir sus pies en la arena de la playa y de bañarse desnuda a la luz de la luna. Y todavía se escondía bajo las sabanas cuando le aterrorizaba la noche con fantasmas y demonios pensando que así desaparecerían o no la verían. Canturreaba por las mañanas en la ducha canciones inventadas. Y aún creia en la magia..., la magia del momento, ese que si lo dejas pasar ya no vuelve y ya nada vuelve a ser igual. Todavía esperaba al hombre del resto de sus días, ese con el que mirarse a los ojos y envejecer dulcemente.Todavía tenía sueños por cumplir, pensamientos que compartir, cosas que decir, personas a las que querer... sobre todo y ante todo eso. TODAVÍA PODÍA AMAR.