Sigo pensando en ese día. Ese, en el que uno es capaz de abandonar todo y escaparse para convertirse en un espiritu libre, pero mi espiritu sigue encarcelado en un cautiverio consentido. Un estado, una realidad de la que soy culpable, culpable por no admitir que es mi propia cobardía la que lo encierra, esa es mi derrota. Con el paso de los años me dí cuenta de que hay espiritus libres desde el primer día que nacen, otros se liberan durante algún momento de su vida, y hay otros, como el mío, los cuales dedicamos toda nuestra existencia a tener la esperanza de que algún día reuniremos el valor suficiente para por fín, poder sentirnos completamente libres. Nunca tuve esa sensación de falta de libertad hasta que llegó, sin saber porqué, un día sin más. Mi mundo estructurado y medido hasta entonces ya no me servía, ya no conseguía hacerme feliz, aunque aparentemente no faltase nada a mi alrededor por lo que pudiese hacer sospechar que pudiera existir esa infelicidad. Miles de veces me preguntaba el porqué de aquel cambio, me sentía, incluso egoísta y malcriada por necesitar todavía algo más de lo que la vida me estaba proporcionando. Miles de veces pensaba que no tenía ningún derecho a exigir nada más, ¿Cómo era capaz de pedir más felicidad? ¿Por qué no tenía bastante? Me encontraba justo en ese momento cuando conocí a David. Justo cuando ibamos a ver la Catedral de Granada lo vi, unos metros antes de la puerta de entrada. Sus zapatos claqueaban sobre las baldosas del suelo llevando el ritmo de su canción. Calculo que usaba un 44 quizás un 45. Su rostro oculto bajo un sombrero de ala estrecha, y su armónica. Solo dejaba ver sus expresivos ojos de vez en cuando fijando su mirada a todas las personas que nos encontrabamos alrededor de él, agradeciendonos así nuestro interés por su música. Fue imposible no pararme. Las primeras notas que oí captaron totalmente mi atención, pero en cuanto llegó su voz a mis oidos me quedé completamente clavada delante de él, hipnotizada. Su voz cantaba a mi corazón como nadie habia hecho hasta entonces. Era tierna, limpia y directa con potencia y con una enorme sutileza. Tuve la gran suerte tiempo después de conocerlo personalmente. Y me enamoré. me enamoré de su libertad, de su desapego por lo material, de su amor a la vida, a la música, a las gentes. David, despertó parte de mi espiritu encerrado, liberó una parte de mí que pensaba que no existía, aunque sé, que jamás seré un espiritu totalmente libre como el suyo no pierdo la esperanza.
jueves, 25 de octubre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
miércoles, 22 de agosto de 2012
Día 34
Sucesivamente iban pasando los días y las semanas sin que nada nuevo ocurriera. La rutina se le estaba apoderando como una serpiente enroscada alrededor de su frágil cuello. A veces se disfrazaba para salir de aquel atolladero en el que se sentía inmersa y sin aparentemente, ninguna salida. Esos días, en los que se disfrazaba, conseguía mantener el tipo. Conseguía intercambiar pensamientos ajenos a ella, incluso mantener conversaciones con otras personas a su alrededor, lo cual le hacían estabilizarse "algo" y al final del día se preguntaba: "Quizás no esté tan mal ser uno más de la manada" "Quizás he estado equivocada" pero al poco tiempo, como tantas otras veces, volvía a sentirse excluida de esa manada. No conseguía unirse a las otras miradas. Cuando hablaban no entendía su lenguaje. Los senderos eran distintos a los que ella quería visitar. Nada le unía a todos ellos, y de nuevo, volvía a ver rostros desconocidos en caras totalmente familiares.
Un día se levantó y pensó: "¿Y si cambio de manada? ¿Y si el problema es que ya no pertenezco a esta manada?" Así ya no tendría que disfrazarse nunca más. Era divertido en ocasiones, pero en otras le resultaba extremadamente cruel. Aunque lo hiciese con la mejor intención, no dejaba de mostrar a las personas de aquella manada, a alguien que verdaderamente no existía.. ¿O sí? A veces su disfraz se le calaba en la piel de tal forma que la confundía y ya no podía identificarse ni saber dónde empezaba ni dónde terminaba.
Tomó aquella determinación muy a su pesar. Dejar su manada era algo que no tenía previsto ni había contemplado nunca. Iba a ser algo muy duro, ella lo sabía. En numerosas ocasiones se sentiría enormemente sola. Algo a lo que no había estado acostumbrada, sólo en ciertas ocasiones en las que ella se lo había permitido por propia voluntad. Sabía que no iba a ser ni mucho menos una situación fácil ni llevadera ¿Sería capaz? la voluntad no había sido nunca su fuerte. Era uno de tantos defectos de los que ella misma era consciente. Sin embargo, pese a su falta de fe en si misma, estaba decidida a encontrar algo distinto para encontrar su propia felicidad. Podría ser que todo su empeño en romper las normas establecidas para ella, fuese lo que necesitaba. Y sin volver a pensarlo un minuto más no daría marcha atrás....
And I won´t back down...
miércoles, 25 de julio de 2012
Día 33
La habitación se encontraba a oscuras, solo unos pequeños reflejos provenientes de la ventana le indicaban que era de día. No quería ver la luz. No quería claridad. Prefería la total penumbra, así se sentía en las mismas condiciones en las que se encontraba su mente. Totalmente a oscuras. No podía encontrar el camino hacia la luz, intentaba una y otra vez despejar sus pensamientos hacia el camino de los colores, de la vitalidad, de la esperanza pero volvía de nuevo sin evitarlo a su mundo de blanco y negro, a su tristeza, a su soledad. Era consciente de que empezaba a ser algo enfermizo, ya no le importaba, quería tirar la toalla. La lucha constante y diaria por sobrevivir, por cambiar su destino era agotadora. Necesitaba descansar. Ya, le importaba una mierda su vida. Solo quería poder cerrar sus ojos y no pensar, que ni un pequeño pensamiento se le pasara por su ajetreada cabeza llena de historias agonizantes, acertijos sin resolver y cientos de preguntas sin respuestas.
El humo de su cigarrillo iba directo hacia su nariz. Le molestaba. Pero no podía conseguir mover un solo músculo para mover su mano y apartar ligeramente el cenicero. Volvió a tener un pensamiento sin poder evitarlo. CÁNCER. Puta enfermedad. A veces pensaba en lo que había debajo de su piel, en lo que era su cuerpo. Un puñado de venas, vísceras, huesos, órganos y demás despojos. En cualquier momento y en cualquiera de ellos podía aparecer o ya estaba, latente, esperando un fatídico día para mostrarse y sortear su suerte para vivir o morir. Tenía aún demasiadas cosas por terminar, demasiado por hacer, demasiado por aprender. El tiempo corría y no le estaba dando ninguna tregua...
Las cortinas se levantaron levemente para dejar entrar en la habitación un poco de aire limpio que poder respirar. Inhaló instintivamente aquel pellizco de brisa y cerró los ojos intentando pensar en la nada, en el vacío absoluto. Sus lágrimas ligeramente saladas recorrían sus mejillas hasta llegar al abismo de su barbilla donde caían empapando sus torneadas piernas. Sentada en el borde de su cama desecha, llena de fotografías del pasado todas escampadas, intentaba encontrar el sentido a su vida actual. ¿En qué momento se desvió de su camino? quería encontrar la respuesta, pero ¿De qué le serviría? era imposible hacer marcha atrás. Pero estaba convencida de que si encontraba la respuesta, tendría la solución para poder despedirse del pasado y aunque le doliese decir adiós para volver a ver los colores en su vida de nuevo.
¿Por qué? si estoy tan sólo ahora, se vuelve más difícil decir adiós...
viernes, 13 de julio de 2012
Mientras la ciudad duerme
engullo miedos y temores
rezo plegarias a la nada
SILENCIO
Asomo mi cabeza a la ventana
aspiro los aromas de la noche
busco en la penumbra a la luna
GRITO
Hermosa y solitaria luna menguante
sin una estrella que la acompañe
ocultas ante las miradas
LLORO
Abstraída fijamente la contemplo
pensamientos absurdos ocupan mi mente
de un lado a otro como siempre
ESTÚPIDA
Unos zapatos sobre el asfalto
despiertan mi curiosidad
¿A dónde irá?
RARO
Las luces colorean la oscura noche
un tenue color anaranjado la viste
mis ojos empiezan a cerrarse
PAZ
Un bebé llora sin consuelo
rompiendo el absoluto silencio
intento dormir de nuevo
AÑORO
Mientras la ciudad duerme
elevo mis pensamientos
un pedazo de mí, muere
Mientras la ciudad duerme...
engullo miedos y temores
rezo plegarias a la nada
SILENCIO
Asomo mi cabeza a la ventana
aspiro los aromas de la noche
busco en la penumbra a la luna
GRITO
Hermosa y solitaria luna menguante
sin una estrella que la acompañe
ocultas ante las miradas
LLORO
Abstraída fijamente la contemplo
pensamientos absurdos ocupan mi mente
de un lado a otro como siempre
ESTÚPIDA
Unos zapatos sobre el asfalto
despiertan mi curiosidad
¿A dónde irá?
RARO
Las luces colorean la oscura noche
un tenue color anaranjado la viste
mis ojos empiezan a cerrarse
PAZ
Un bebé llora sin consuelo
rompiendo el absoluto silencio
intento dormir de nuevo
AÑORO
Mientras la ciudad duerme
elevo mis pensamientos
un pedazo de mí, muere
Mientras la ciudad duerme...
martes, 29 de mayo de 2012
Día 31
Cada noche le era más difícil dormir. Cada mañana, más difícil despertar. Sólo era cuestión de tiempo...pero, ¿De cuanto tiempo? Cada noche veía pasar su vida en imágenes. No había colores, todo era en blanco y negro. Aunque sus ojos estaban cerrados, sus pupilas se movían constantemente. Todos los momentos que por algún motivo o circunstancia, se habían apoderado del protagonismo de su vida, se encontraban ahí. Una noche tras otra, se repetían incesantemente sin poder evitarlo. Ella, quería que parase aquella absurda filmoteca sin sentido, pero su cerebro no la obedecía y tardaba horas en poder dormirse. Por las mañanas estaba desecha. Un día más, con una noche más...¿Qué película vería la noche siguiente? Pensaba aliviada, que menos mal que casi siempre solían ser buenos momentos que había vivido. Pero luego, al dormirse, también llegaban las pesadillas. Cada noche, sus pesadillas abstractas llenas de terror y dolor la dejaban exhausta y el despertar era como una profunda resaca.
Nadie de su entorno parecía entenderla. !Tienes que luchar! !Tú eres fuerte! !No te rindas! Ella no entendía por qué para los demás rendirse era algo malo, algo que no se debía hacer, algo que uno nunca, jamás, debe permitir. ¿Por qué? ¿Realmente todas las personas que la querían, pensaban que existe un infierno y que si te rindes te envían allí? Ninguna de ellas se encontraba en su piel, ninguna tenía el mínimo derecho a opinar lo que debía o no permitir. Pero tampoco podía culparles por querer retenerla junto a ellas. Era lógico, era duro saber que le quedaba poco tiempo, que cualquier mañana no despertaría y que jamás volverían a verla, ni poder abrazarla, ni besarle, era muy duro pensaba...y por eso, ella, les intentaba consolar con un día más a su lado.
La vida no es justa, nada justa en muchas ocasiones. La muerte, algo de lo que ninguno puede escapar. Sin embargo, para algunos es algo más condescendiente que para otros...
Y una noche, pese a los ruegos y deseos de sus seres queridos se rindió ante ella.
"Y escuché como venía el sonido del trueno, una de las cuatro bestias diciendo " Ven a ver" Y miré. Y contemplé un caballo blanco..."
lunes, 23 de abril de 2012
Día 30
Hoy día 30 en este ¿diario? 30 días sin verle. Día 30, fecha de aniversario. Demasiadas coincidencias. ¿Debería hablar de él? Momento de reflexión. Dudo al teclear cuando pienso en él. Miedo a hablar, miedo a contar. Demasiado dolor, demasiado reciente. Aprendo, titubeo, sueño, espero, anhelo, deseo. ¿Ya no hay trato...? Descontrolada situación. Tomo las riendas y me derrumbo. Mi corazón no quiere esta decisión, no es mi final feliz. No es lo que quería, no es lo que necesitaba. Asumo conscientemente que amar por los dos no es suficiente, pero duele. Siempre duele. Vuelvo a ese color del que tantas veces he escapado, ese que me recuerda quién soy y como soy. Nada que hacer, por más vueltas que me dé a mi misma, al final, acabo ahí. En ese color abstracto y raro que me envuelve de nuevo para decirme quién soy me guste o no. ¿Y él? Volatil color que me inspira, me inunda, me salva, me hunde, me fortalece, me agota, me... y me.. una y otra vez pero siempre me... ¿Hasta cuando siempre me...?
Todo pasa, todo queda en cenizas, todo se esfuma. El dolor, el amor. Pasa. Yo sé que todo pasa ¿Pero quiero? Días que sí, que la libertad me eleva a otros colores más brillantes. Días que no, que el amor se apodera de la razón aunque sea un color abastracto y raro.
Día 30....
Di, ¿qué ves?. Dime, ¿qué ves? .. ¿si hay algo?
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