jueves, 23 de septiembre de 2010

Día 13

Esta vez la visita era más calmada, pero no por ello dejaba de ser menos dolorosa. Su corazón apaciguado por la edad o quizás por las numerosas cicatrizes parecía soportar aparentemente con más valor la inconfundible hecatombe a la que ya estaba acostumbrada después de cada ruptura. El amor, se le resistía. Pensó que tal vez cúpido ultimamente no acertaba con sus flechas. Unas veces era ella la que no podía sentir el amor que le procesaban, otras, como la última vez era al revés. El destino barajaba continuamente sus cartas para perder, de una forma u otra, por un motivo u otro, nunca ganaba.

Necesitaba aferrarse a algo, era una forma de evadirse de una realidad que no le gustaba, normalmente se volcaba en su trabajo inconscientemente. Pero esta vez no encontraba satisfacción en él, por lo que intentó otras fórmulas de poder ocupar sus pensamientos y que el hecatombe pasara lo más sutilmente posible. Miró hacia atrás, recordando todo lo que siempre quiso hacer y nunca intentó, y se dio cuenta de algo primordial...Su tiempo había pasado, no encontraba nada acorde con su edad, todas aquellas ilusiones ya no las podía ver realizables ni posibles. Matar tus propias quimeras no resultaba nada agradable ¿Era un periodo de cruda realidad? ¿De bajar de su mundo de ensueño y vivir su verdad? Mal momento para tanta sinceridad consigo misma...Envejer suponía una tarea dura, asumir que la edad importa, era algo dificil de sobrellevar. Sus ilusiones casi eran las mismas que aquella dulce y tierna niña de trece años que veía con gran entusiasmo lo larga que iba a ser su vida y la cantidad de fantasías que podría llevar a cabo. Ahora sabía que de todas ellas, con suerte, aún sería afortunada si consiguiera uno de todos aquellos sueños.

De repente sintió una urgencia inusual en salir de aquellas cuatro paredes que formaban parte de ella. Se estaba ahogando, se vistió rapidamente con lo primero que encontró y salió al mundo exterior. Hacía una noche hermosa, la luna llena iluminaba las calles. Comenzó a sentirse viva nada más girar la esquina. El aire frío enrojecía su nariz y sus mejillas se sonrojaban por la gelida temperatura la cual, no parecía importarle. Deambulaba sin rumbo, no tenía ninguna meta, no tenía ningún trayecto trazado, solo andaba sin saber hacia donde. Por el camino, los escasos transeúntes con los que se cruzaba andaban apresuradamente intentando que la humedad no se metiera en sus huesos. No le importaba no tener donde ir, no le importaba pasear sola. Llegó a una plaza llena de locales aún abiertos, se sentó durante un rato en un banco cobijado por un enorme árbol. Enfrente justo, trás el ventanal de uno de los locales, observaba como todas aquellas personas hablaban, gesticulaban o sonreian. Se sintió enormemente sola y tuvo una sensación contradictoria de enorme felicidad y de inmenso dolor...


"Blame it on a simple twist of fate..."


2 comentarios:

  1. OH, es una de las canciones más hermosas que he conocido en mi vida. Duele como un cuchillo y apacigua como una mano amiga a la vez.

    People tell me it's a sin
    To know and feel too much within.
    I still believe she was my twin,
    but I lost the ring.
    She was born in spring,
    but I was born too late
    Blame it on a simple twist of fate

    ResponderEliminar
  2. La has descrito perfectamente... por lo menos esa es mi sensación cada vez que la escucho...duele delicadamente...

    ResponderEliminar