viernes, 17 de septiembre de 2010

Día 12

Ultimamente siempre tenía la sensación de estar tropezando constantemente. En cada decisión atropellada que inequivocamente convergían en un desencadenante, la mayoría de veces desastroso y nefasto. La cuestión era ¿Porqué no le salía nada a derechas? Siempre había basado sus decisiones bajo la tutela de la intuición ¿Quizás ésta le estaba fallando y de ahí los últimos resultados? o ¿Simplemente el destino se estaba cebando con ella por envidía de su hasta ahora felicidad y sosiego? Prefería pensar que era el destino el causante de todos sus males y el único y cruel responsable. Por supuesto, así era mucho más fácil de sobrellevar que echándose todo el percal sobre uno mismo. ¿Un error no admitir sus errores? Seguramente... pero se sentía incapaz de seguir luchando contra ella misma y además corregir ese defecto, todo tiene su momento, y éste, era el momento perfecto para dejar que el destino tuviera la culpa de sus numerosos problemas o más bien de su desastrosa y desorganizada vida sentimental en la que se encontraba. Con algo más de fuerza, cuando estuviese algo más recuperda, entonces. En ese momento será consciente de que todos sus problemas y equivocaciones son únicamente malas decisiones tomadas bajo los efectos traumáticos de las post-rupturas sentimentales. Desencadenamientos inevitables, necesidades afectivas y derivados que surgían después de cada ruptura amorosa, y claramente, la intuición en esos momentos no suele ser ni muy consciente ni muy escéptica...

Después de los primeros momentos, días, o quizás en algún caso semanas, de una seguridad extrema por su decisiva soltería y una felicidad momentanea de: "Qué bien!! he conseguido ser una mujer independiente!! ya no soy vulnerable!! inexpicablemente, el hecatombe la visitaba de nuevo como un inquilino enormemente molesto y antipático que no puedes quitarte de encima. En el fondo, no le extrañaba en absoluto, se conocía perfectamente y le esperaba un día u otro. Cierto, que solía engañarse un poco y cuando parecía que se retrasaba, se dedicaba un hurra pensando en que al fín estaba superado. Pero tampoco se desengañaba mucho cuando aparecía, formaba parte de su vida, un hecatombe asumido podía ser en cierta manera una esclavitud personal peligrosamente adictiva.

La consecuencia de todo esto; dudas y preguntas constantes martilleando su cerebro, machacando sin piedad todo su tiempo sin dejar ningún hueco para cualquier otra cosa. Horas, horas y más horas viajando por la estratosfera de sus pensamientos, incapaz de bajar al mundo real, intentando descifrar enigmas que ella misma se había impuesto, como si de un castigo se tratase, casi siempre, irresolubles.

El viento soplaba fuertemente y las puertas de las ventanas comenzaron a moverse de un lado a otro pegando golpetazos estridentes. Se levantó instintivamente para cerrarlas. Al acercarse a la última, asomó su cabeza inspirando profundamente todo el aire que podía para llenar sus pulmones. Se quedó durante unos minutos con los ojos cerrados y sus manos en las manivelas mientras dejaba que el viento enfurecido le golpeara la cara intentando deshacer sus abundantes rizos. Ya estaba aquí...

"Devil´s Waiting....."







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